Saber comprender

La comprensión parte de una mirada llena de amor hacia las demás personas y que logra alcanzar la profundidad del corazón del otro; en esa profundidad sabe encontrar la parte de bondad que hay en todas las personas.

El amor a todas las personas y el respeto a su dignidad lleva a querer, disculpar, perdonar y, también, a exigir en el marco del conocimiento que proporciona el amor; así se conjuga alabar el bien del otro, comprender sus debilidades, cubrir sus deficiencias y ayudarle con una amable exigencia.

De la comprensión brota la sintonía entre las personas, una comunidad de sentimientos; por eso es bueno descubrir (tener el buen hábito de descubrir) las cosas buenas que hay en cada uno, y descubrir también los defectos no para criticarlos sino para corregirlos con cariño.

Es muy buen ejercico el de purificar nuestra mirada para saber leer sabiamente en los corazones.